Reflexiono siempre en esto

"El primer deber de un escritor es complacerse y satisfacerse a sí mismo; un escritor verdadero siempre quiere escribir para una audiencia de una sola persona " E.B. White Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;Mt 5:44

miércoles, 23 de abril de 2008

AMAR SOBRE TODO, Y NO ABORRECER


Deseo compartir esto que me ha parecido muy interesante, Espero lo disfruten y analcien como yo

Salu2

Mare


Amar y aborrecer
Tiempo para todo (IX)Salomón, tras enumerar una serie de esencias para las que según él, tenemos tiempo en el transcurrir de los años, eleva ahora su mente a dos sentimientos opuestos.

“Tiempo de amar y tiempo de aborrecer” (vs. 8). Esta sentencia está en la misma línea expuesta por Jesús en
Mateo 5:43-44: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. Dice Salomón que hay tiempo para amar. Cierto. Pero el amor humano debe conllevar una dosis de generosidad, sin egoísmos ni condiciones.
Amo porque me aman. Aquí lo único que yo hago es responder a un amor. La iniciativa no es mía, es del otro.
Me aman porque amo. Es la misma forma de amar, pero al revés. Lo que hace la otra persona es responder al amor. Tal vez si no se sintiera amada no amaría por sí misma.

Te amo porque te necesito. Este amor puede caer en la trampa del egoísmo. Se siente la necesidad de otra persona para que llene el vacío de la vida, o para no estar solo, o por conveniencias materiales, y se esgrime el sentimiento amoroso.

Te necesito porque te amo. Es el verdadero amor en acción. La única razón que me impulsa a desear tu presencia junto a la mía es el amor que siento por ti.No hay absolutamente ningún otro motivo. Esto es lo que dice el autor inspirado. Y el gran poeta de Nicaragua, Rubén Darío insiste:
“Amar, amar, amar, amar siempre con todo El ser y con la tierra y con el cielo, Con lo claro del sol y lo oscuro del lodo; Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo. Y cuando la montaña de la vida Nos sea dura y larga y alta y llena de abismos, Amar la inmensidad que es de amor encendida ¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!”Hay tiempo de amar y tiempo de aborrecer, dice Salomón. Seríamos más felices y estaríamos más en paz con nuestra conciencia si dedicáramos tanto tiempo a amar que no nos quedara tiempo para aborrecer. El aborrecimiento es hijo del rencor.


Otro poeta, el mejicano Amado Nervo, escribió sobre la inutilidad del aborrecimiento y del rencor:
“Si una espina me hiere, me aparto de la espina, Pero no la aborrezco. Cuando la mezquindad envidiosa en mí clava los dardos de su inquina, esquívase en silencio mi planta, y se encamina hacia más puro ambiente de amor y caridad. ¿Rencores? ¡De qué sirven! ¡Qué logran los rencores! Ni restañan heridas, ni corrigen el mal. Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores, y no prodiga savias en pinchos punzadores; si pasa mi enemigo cerca de mi rosal, se llevará las rosas de más sutil esencia; y si notare en ellas algún rojo vivaz, ¡será el de aquella sangre que su malevolencia de ayer vertió, al herirme con encono y violencia, y que el rosal devuelve, trocada en flor de paz!”.

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